Nacho López es uno de los fotógrafos mexicanos más importantes del siglo XX. Fue precursor del fotorreportaje y el fotoensayo. Se distinguió por la calidad plástica de su trabajo y por su necesidad imperiosa de expresar “algo más” que un simple registro de la realidad. Su labor fotográfica fue testigo de una época, un instrumento para el análisis y la reflexión del entorno social.
Nacho López
( Tampico, 1923 – Ciudad de México, 1986 )
Fotografía humanista: la rama poética del fotorreportaje a la que se incribió Nacho López
Ante la zozobra social que dejó la Segunda Guerra Mundial, los artistas se propusieron crear nuevos universos, mucho más esperanzadores.
Entre los fotógrafos surgió “la fotografía poética de registro humanista”, un ejercicio lúdico que contribuía a olvidarse de una etapa sumamente oscura. Se trataba de puestas en escena donde figurantes interactuaban entre la multitud y en espacios de la urbe, produciendo escenas candorosas que mostraban una vida cotidiana agradable y que contrubuían a redefinir la ciudad en el imaginario colectivo.
Doisneau, Le baiser de l’Hôtel de Ville, Paris, 1950.
Nacho López se incribió a esta corriente, donde el ser humano constituye el centro de la imagen y de las preocupaciones del artista. Este enfoque considera, por un lado, la poesía de la vida cotidiana y, por otro, la constatación social de la condiciones de vida de muchas personas.
Aunque la fotografía humanista documentaba la vida ordinaria, realmente era un retrato de las ansias por volver a la cotidianeidad tras las crisis causadas por la guerra. Los fotógrafos comenzaron a ver en el día a día una expresión de aliento y armonía.
López, Nacho. Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero, Siempre!, Nº 1, 1953.
Gran sensibilidad en lo político, lo económico y lo social.
La historia familiar del fotógrafo es, quizás, el origen de su marcada consciencia social. El padre de Nacho López tuvo una vida particularmente difícil. Tras la muerte de su propio padre durante la invasión norteamericana en 1914, fue abandonado por su madre, sobrevivió vendiendo chicles y trabajando en ferrocarriles. Depués de la Primera Guerra Mundial, emigró a Estados Unidos, donde sufrió racismo, explotación y malos tratos; arrepentido de haber cruzado la frontera, y después de múltiples sacrificios, logró regresar a México.
Sin lugar a duda, Nacho López creció en un hogar donde la lucha económica subyacía en la vida familiar. No sorprende que en su obra se refleje una gran sensibilidad y empatía con las personas más desfavorecidas.
López mostró a los sectores más humildes de la sociedad como sujetos del mundo,
Muchas veces, la obra de López se ubica dentro de lo lúdico, sobre todo en sus puestas en escena.
Existen trabajos donde llevó al extremo el montaje de situaciones, organizaba secuencias, provocando una realidad que jugueteaba con la fantasía. Al final, el fotógrafo lograba capturar lo que había provocado, con total conocimiento de causa, Nacho López comprendía a la perfección la idiosincrasia mexicana.
Velasco solía participar en las expediciones científicas, gran observador, comenzó realizando láminas que servían de apoyo gráfico para los artículos de otros autores que trataban temas de botánica, zoología, geología y paleontología. Sin embargo, rápidamente emprendió sus propias investigaciones, destacan sus estudios sobre cactáceas, colibríes y sobre el ajolote mexicano, al que dedicó trece años de trabajo. Sobre este último, detalló su metamorfosis, su sistema respiratorio e incluso, en 1874 descubrió una nueva especie: el Siredon Tigrina o, como se conoce ahora en su honor, Ambystoma Velasci.
“Los ajolotes pueden vivir en el agua y transformarse a cualquier edad. Su metamorfosis se debe al instinto que el Creador ha dado a estos seres para efectuarla en el momento adecuado”.
“Que haya yo encontrado cinco ejemplares sobre la tierra es una verdadera casualidad. Dos de ellos fueron vomitados por dos culebras que se los habían tragado”.
Su labor lo llevó a ser elegido presidente de la Sociedad Mexicana de Historia Natural en 1881. Sus aportaciones a la ciencia continuaron a lo largo de su vida, tanto sus investigaciones, como sus ilustraciones fueron fuente de estudio en diferentes ámbitos. Además de haber ilustrado numerosas publicaciones científicas, como dibujante oficial del Museo de Arqueología, realizó reproducciones de códices y dibujos de muchas piezas; para el Instituto Geológico Mexicano, realizó estampas con detalles de la evolución de la flora y la fauna a través de las eras geológicas. En suma, su trabajo contribuyó significativamente al avance científico del siglo XIX en el país.
En 1873, José María comenzó la recreación del Valle de México, le fascinaban las vistas desde las alturas, a vuelo de pájaro. Subía a las laderas, instalaba una tienda para resguardar sus lienzos y empezaba a buscar el mejor ángulo para retratar la cuenca, el lago, la ciudad y la sierra nevada. Lo hizo muchas veces, desde distintas colinas y cerros, pero sobre todo desde el norte de la ciudad, desde las elevaciones cercanas a la Villa de Guadalupe, que era donde él vivía.
Una de las obras más destacadas de esta serie es Valle de México visto desde el Cerro de Santa Isabel, de 1875, una de sus favoritas y con las que ganó múltiples premios. En la Exposición Universal de París de 1878 le encargaron siete copias, una de ellas fue regalada al Papa León XIII y hasta la fecha permanece en el Vaticano.
En ella se muestra la maestría de Velasco para retratar la amplitud del horizonte, la inmensidad de la cuenca de México, la transparencia del cielo y, al mismo tiempo, el minucioso detalle de las rocas y plantas típicas de la zona. Sin embargo, la obra no parece dedicada a la magnificencia de la naturaleza, sino a los detalles que la vuelven local, al rastro humano que permite dimensionar el espacio. En un primer plano vemos a una mujer con dos pequeños, acompañados de dos perros. Una escena costumbrista que captura la esencia del México de su época. Especialistas señalan que es muy probable que se trate de una proyección biográfica.
Valle de México de 1877 es otra de sus obras maestras. En este lienzo, en contraste con la versión de 1875, abandona los colores rojizos y se centra en la transparencia del ambiente. El movimiento lo captura a través del águila que vuela sosteniendo a su presa, un pequeño pájaro rojo. Simbólicamente, se considera que esta obra representa la identidad nacional mexicana. A partir de la reproducción detallada de la naturaleza, Velasco exalta la belleza del paisaje y lo presenta como un símbolo de la grandeza nacional.
Esta pintura no será la única que retrate elementos relacionados con la identidad mexicana. A través de la geografía, Velasco plasmó en toda su obra el proceso de consolidación de México como un país independiente, directa o indirectamente, en sus lienzos se pueden leer los eventos históricos más relevantes de su época.
Contexto histórico del artista
Siglo XIX
Consolidación de México como nación independiente
José María Velasco vivió en una época de profunda inestabilidad política, fue testigo de acontecimientos como la Intervención estadounidense, el despojo de la mitad del territorio norte, la dictadura de Santa Anna, las Leyes de Reforma, el Segundo Imperio mexicano, la dictadura de Porfirio Díaz y el inicio de la Revolución mexicana. Aunque sutilmente, el simbolismo de sus pinturas dan cuenta de estos momentos históricos.
En un contexto donde conservadores y liberales se enfretaban permanentemente, las circunstancias hicieron que Velasco se viera envuelto en controversias que tuvo que sortear con diplomacia. Una muestra de esto ocurrió en 1873, cuando su maestro, Landesio, se negó a firmar su adhesión a las Leyes de Reforma y tuvo que dejar su puesto como docente en la Academia de San Carlos. Naturalmente, Velasco, su mejor alumno, tendría que haber tomado su lugar inmediatamente, pero al ser considerado demasiado conservador, le bloquearon el paso durante algunos años.
A pesar de nunca haber manifestado una postura política definida, se le relacionaba con personajes del contexto sociopolítico. Algunas veces esto le trajo ventajas, otras veces lo perjudicó, sobre todo al final de su vida. En realidad, esas relaciones sólo eran consecuencias naturales de su entorno como artista y académico, poco tenían que ver con sus convicciones.
Durante el Segundo Imperio Mexicano (1864-1867)
En 1864, Napoleón III intentó instaurar una monarquía en México, y nombró emperadores a Maximiliano de Habsburgo y a Carlota de Bélgica. Como pintor destacado de la época, Velasco tuvo cierto contacto con la pareja real, tres de sus obras son testimonio de esta época.
Aún siendo estudiante de la Academia de San Carlos, en 1864, Velasco participó en el Concurso anual de Bellas Artes, donde presentó su cuadro La caza, inspirado en sus lecturas sobre el México precolombino. Como reconocimiento, recibió, de manos de Maximiliano de Habsburgo, la medalla de plata.
La Alameda de 1866, probablemente el mejor lienzo escolar de Velasco, también está relacionado con el Segundo imperio. Se cuenta que en él, retrató a Carlota después de un paseo a caballo. Este lugar era uno de los favoritos de la emperatriz, se sabe que ella contribuyó a embellecerlo con esculturas y flores.
Mucho tiempo después, en 1901, Velasco le regaló la obra Cerro de las Campanas a la comitiva austriaca que vino a construir una capilla en el lugar donde fue fusilado Maximiliano; en agradecimiento, el gobierno austriaco le otorgó la Cruz de la Orden de Caballero de Francisco José de Austria.
Durante el Porfiriato (1876-1911)
Además de haber sido asignado dibujante oficial del Museo de Antropología por Porfirio Díaz, durante su mandato, siempre fue elegido para representar a México en eventos internacionales.
En 1889, fue nombrado jefe de la delegación mexicana que se presentaría en la Exposición Universal de París, le pidieron presentara su obra en el Pabellón de México; las sesenta y ocho pinturas que exhibió tuvieron tal éxito que recibió múltiples reconocimientos. Al respecto, le escribió a su esposa:
“Ayer he recibido la Condecoración de Caballero de la Legión de Honor, es una recompensa que me honra mucho […] No comprendo cómo el Gobierno de Francia pudo fijarse en mí para darme tan gran distinción”.
“… los cuadros míos han producido mucho efecto, agradan bastante y se han sorprendido de ver que en México se puedan pintar estas obras que juzgan de bastante mérito”.
Atrapado entre Liberales y Conservadores
Velasco era un hombre católico, pero también nacionalista. En 1887, el Cardenal de Oaxaca le pidió realizar una pintura de la Catedral, para mandársela al Papa León XII por el jubileo de ese año. En contraste, en 1889, pintó una obra dedicada a Guelatao, el pueblo de origen de Benito Juárez. Hay quienes piensan que este segundo trabajo fue un intento de reconciliación con los liberales, pero lo cierto es que, más allá de afinidades políticas, lo que Velasco buscaba era plasmar todos los matices de un México en formación.
Catedral de Oaxaca,1887
Vista de Guelatao, 1889
Fotografía
CDMX
Autorretrato, Nacho López, ca. 1950 Acervo Familia López Binnqüist
Autorretrato, Eugenio Landesio, 1873
Los grandes ahuehuetes de Chapultepec, 1872
En esta obra, Velasco se retrata junto a sus maestros Landesio y Redbull.
Vocabulario
zozobra: sentimiento de inquietud o angustia ante un peligro, una amenaza o un temor: “La amenaza de la guerra mantuvo a la humanidad en zozobra”.
Bibliografía
Mraz, J. (1999). Nacho López y el fotoperiodismo mexicano en los años cincuenta. Océano/Conaculta.
Puente de la barranca del muerto, 1898
Lomas de Tacubaya, 1871
Pirámide del sol en Teotihuacán, 1878
Reconocimientos
- Medalla de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1874 y 1876.
- Medalla en la Exposición Internacional de Filadelfia en 1876.
- Una Medalla en la Exposición Universal en París de 1889.
- Premio por la Academia Nacional de México en 1878.
- Medalla de oro en el Centenario de Colón en 1893 en Madrid, España.
- Medalla de la Exposición de Bellas Artes en Puebla en 1900.
Además, el 8 de enero de 1943, toda su obra fue declarada Monumento histórico, con lo que todo su legado artístico se convirtió en un bien de la Nación.



















































